13 de marzo de 2011

Si cierran los ojos y tienen suerte, hay ocasiones en que verán, en mitad de la oscuridad, una mancha de agua de colores pálidos y hermosos. En ese momento, si aprietan los párpados, la mancha empezará a tomar forma y los colores se volverán tan brillantes que dará la sensación de que van a arder en llamas como sigan arrugando los párpados. Pues justo antes de que esto ocurra es cuando aparece la laguna. Esto es lo más cerca que se consigue llegar estando en nuestro mundo, sólo este momento celestial: si lográramos que hubiera dos momentos seguidos, podríamos ver la orilla y oír cantar a las sirenas.

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